Las tradiciones se rescatan en estos días y, muchas tienen que ver con la asociación de vino, la comida y los viajes. Obviamente el vino, es un elemento de celebración y, la Semana Santa es como poco, excusa de fiesta

Como bien explica mi compañera Mariana Gil, el Pésaj o Pascua es motivo de festividad. De hecho, muchas de las festividades de todo el año tienen alguna relación por H o por B con la religión. Y solo tenemos que ver el calendario: San José, Semana Santa, Navidad, Reyes… sea uno/a cristiano/a o no, celebra estas fiestas. Y porque no nos hemos aprendido las fiestas de los vikingos, porque si no también haríamos fiesta y cogeríamos vacaciones.

A pesar de las restricciones, salimos en estampida (que ya lo pagaremos luego) y nos vamos por aquí o por allá a conocer geografía, conocer bodegas y como poco, salir de una asfixiante rutina pandémica. Si bien es cierto que hemos conocido muchos vinos porque hemos tenido tiempo y zoom para hacerlo, lo que mola de verdad es ir a la bodega y beber y vivir el vino in situ.

Los que no pueden salir de su comunidad autónoma buscan opciones cercanas y os queremos recordar que, a pesar de la cercanía, muchas veces no conocemos las opciones que tenemos a nuestro alcance porque parece que cuanto mas lejos nos vayamos, mejor. Por eso es un muy buen momento para ir a ese pueblo a conocer esa bodega que apenas está a un a hora de tu casa y, sin embargo, no conoces.

Hoy no os voy a recordar cada una de las CCAA y poner uno o varios destinos, pero si os voy a recomendar cuatro destinos coincidiendo con los puntos cardinales (mas o menos, para los quisquillosos). Cada visita es una historia y si quieres, una aventura, en la que tú eres el protagonista.

Rías Baixas

En Galicia, me gustaría recordar Terras Gauda en Rías Baixas. El paraje es un espectáculo, pero sus opciones de enoturismo no solo en esta, si no también en sus otras bodegas del grupo, no te suelen dejar indiferente, pero para nada. A resaltar, su compromiso en I+D y la singularidad de algunos de sus vinos, como La Mar.

Jerez

En el polo opuesto, en Jerez, podemos conocer la majestuosa bodega de William & Humbert. Es inolvidable la extensión desmedida de sus salas de barricas y la exhibición ecuestre con la que obsequian a sus visitantes. Entre sus vinos, uno de mis generosos preferidos: el amontillado Jalifa Solera Especial VORS de 30 años.

Salamanca

Salamanca no es una zona demasiado conocida enoturisticamente hablando y, sin embargo, encierra muchas sorpresas, sobre todo al conocer su variedad recuperada denominada rufete. Los Vientos de Auténticos Viñadores te emplaza en la Sierra de Salamanca, una de las Denominaciones de Origen más pequeñas y desconocidas de nuestro país.

Terra Alta

Por último, Cataluña tiene una de las ofertas enoturísticas más amplia de nuestra geografía, tanto por sus once denominaciones como por su diversidad varietal y geográfica. En Bot, Terra Alta, el Celler Menescal es una pequeñísima bodega y museo rural que elabora pequeñas partidas únicas y singulares. A destacar el Dijous Sant (Jueves Santo) que se embotella ese día en concreto y que nos ofrece una autentica joya que no supera las 300 botellas de una única barrica seleccionada.

Publicado en VINETUR.COM

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