Detrás de las cifras de contagiados, detrás del número de muertos, detrás de cada negocio de restauración cerrado,… hay una historia de vida que también se muere

Los primeros afectados por la pandemia son todos y cada uno de los miembros de la sociedad. Cada día nos levantamos con el alma en vilo sin saber si vamos a contagiarnos o contagiar. Parte importante de esta sociedad es el sector de la hostelería y la restauración. Y no solo tienen que lidiar con el virus, sino que también tienen que luchar con las restricciones, la afectación y el perjuicio que este ha causado en uno de colectivos más importantes en un país de servicios como es el nuestro.

Las cifras de ERTEs y de desempleados son altísimas. Pero detrás de cada uno de esos dígitos hay un nombre y apellidos, una familia, un proyecto de vida, que se muere.

Relativizamos a cifras las terribles historias que caen como castillos de naipes. Si hasta los números ya nos parecen normales… “hoy se han contagiado 10.000 persona y solo se han muerto 600”. Qué pena.

“Vamos a poner ese cuadro ahí, así, los clientes cuando entren verán…” “Colocaremos una parte transparente para que puedan ver todos los vinos” “yo creo que en pocos años lo tendremos todo pagado y podremos ir mas holgados”… frases llenas de ilusión, de esperanza y de un futuro que no llegará nunca para muchos porque todo lo que habían invertido en su local se ha reducido a dos palabras: se vende.

Y aun vendiéndolo todo a precios de usura, por la necesidad, la deuda va a acompañarte toda la vida en muchos casos. Porque aquí, no se perdona nada. Almacenes de mobiliario y material de hostelería de segunda mano pagando miserias por productos en perfecto estado o prácticamente nuevos. Y es que a rio revuelto…

El vino no se escapa de la venta forzada. Esa cuidada carta que habías elaborado con tu mujer o con tu socio. Ese vino que con tanto cariño, mimo y esmero ofrecías a tus clientes, también acaba en venta. Algunos restauradores, compran lotes enteros de vinos y destilados al precio de coste para que, por lo menos, no pierdan más dinero con esa pequeña parte del negocio. Pero hay mucho especulador y da mucha pena ver como se hace leña del árbol caído.

Si conoces a personas que, desgraciadamente han tenido que cerrar su local, seas profesional del sector o simplemente un amante del vino, ayúdale de verdad y, si tienes que comprarle el vino hazlo de la manera más justa posible. Porque hoy es él. Pero mañana, quizás te toque a ti.

Publicado en VINETUR.COM

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