Nos hemos reinventado en todo. Los restaurantes tienen un horario menor y, trabajan más el ‘delivery’ y el ‘take away’ que el servicio presencial. El vino forma parte del restaurante y, también podemos cambiar algunas cosas para que la venta no se vea más afectada de lo que ya está.

Rehacer la carta de vinos para no quedarnos estancados es importante. Partimos de la base que, en condiciones normales, para elaborar una carta de vinos es relevante tener unas premisas que tienen mucho que ver con nuestra realidad.

El lugar donde está el local, que tipo de cocina ofrecemos, el personal del que disponemos y sus conocimientos, el espacio físico o el perfil del cliente, son algunas de las muchas cosas para tener en cuenta para la carta. Otro parámetro importante es la elección de las referencias y, ahora en plena pandemia, este aspecto se vuelve especialmente importante.

Optar por vinos en proximidad

Reducir la oferta en productos con ciertos parecidos será una buena medida y, apostar por los vinos de proximidad también hará que los costes se reduzcan y no nos veamos obligados a hacer grandes compras lo que implica grandes inversiones.

Esta reducción de costes debe verse reflejada en el precio del vino y no servir para recuperar perdidas a costa del cliente que, si ve que una botella le cuesta más de lo que está dispuesto a pagar, simplemente, no la elegirá. 

Que una bodega te ofrezca el vino más barato y no lo repercutas en el precio al cliente no es una buena política. Es pan para hoy y hambre para mañana. La gente se acuerda de todo. Tú tampoco lo olvides y, y no olvides tampoco que algún día todo volverá a la normalidad, aunque sea nueva.

Si eres de los que trabajan a la carta, promocionar el vino para ‘delivery’ y ‘take away’ y bajar el precio de la botella ya que no das el servicio en mesa, será una manera de vender vino que, a lo mejor tienes estocado desde hace tiempo. Otra cosa que puedes hacer es tirarte al ruedo del ‘canned wine’ o vino en lata y fomentar el consumo del vino por menos dinero y con menos costes.

Vino por copas

Si te dedicas más al menú cerrado y quieres jugar con referencias que tienes y que no salen, puedes empezar a trabajar a copas. Para ello lo mejor es utilizar un Coravin si tienes ya que te garantiza que el vino que queda en la botella no se va a estropear en caso de que no acabes con la botella. Trabajar a copas es mejor que no trabajar, por lo que debes pensar si comprar copas y un Coravin es un gasto o una inversión.

Luego ya volveremos a hacer las cosas como antes, o no. Quizás la presión y la adversidad nos hace agudizar el ingenio y nos ayuda a ver más allá de lo que conocíamos. Esperemos que todo se arregle, pero con una copa de vino en la mano.

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