Parece mentira que algunos aun sigan llamando caldo al vino. Veamos porque pasa esto y veamos también como podemos evitarlo para que a nadie de le de un jamacuco, un parraque o un soponcio, ya que todo ello, incluso puto, también está incluido en la RAE.

Ya me disculparan los lectores por lo vulgar del titular, pero viene muy a cuento ya que llamar caldo al vino, me parece de lo más vulgar. Es un ejemplo que no siempre lo que sale en un diccionario, es lo más adecuado. Lo que, si es cierto, es que la Real Academia de la Lengua Española, entidad que se encarga de recoger los significados y acepciones correctas de cada palabra de nuestra lengua, incluye algunos sinónimos que, si nos paramos a mirar no tienen demasiado sentido. Probablemente, que la inclusión de la palabra caldo en el Diccionario de la Lengua Española por la RAE fuese en 1780, igual tiene algo que ver. A lo mejor, debería revisarse.

La sinonimia popular ha hecho que palabras como pitufo signifiquen pequeño o policía local por el color del uniforme, sin que esta palabra esté dentro de la RAE. Otro ejemplo es la palabra trol, que viene de la mitología escandinava y se usa en cuentos infantiles, aventuras tolkienianas y otra acepción mucho más moderna que tiene que ver con quienes tocan las narices en internet solo por el hecho de hacerse notar. Esto nos demuestra, que la RAE, cuando quiere, se pone al día e incorpora o cambia cosas, pero, lamentablemente, no pasa con la palabra caldo como acepción de vino.

La verdad es que esto no beneficia a nadie. Y solo tenéis que ver alguna traducción en la que se cambia el contexto por completo. Si dejamos aparte al periodista que no sabe que sí se pueden repetir palabras, al que no es periodista y escribe sobre vinos y no tiene ni idea, ni recursos, al que está dentro del mundo del vino y le da igual porque siempre se ha dicho así, pues nos quedamos cuatro que no entendemos porque en 2021, en plena pandemia, si que podemos distinguir que un caldo de cultivo es una situación propicia o un ambiente en el cual se propaga más el Covid, pero, si el caldo es vino y cultivar es trabajar la tierra para que de frutos… pues ya estamos al lio. Mejor tomárselo con humor.

“Fuimos a probar sus caldos…”. No sabemos si visitaron una bodega o la fábrica de Avecrem. Es más que probable, que si después de que hemos usado la palabra vino en un escrito, volvemos a usar la palabra vino en el siguiente renglón y la palabra vino en el mismo párrafo, nos demos cuenta para sorpresa de muchos que, no se acaba el mundo, la pantalla no explota, y como ha pasado en éste mismo, lo hemos entendido todos y no cae en la redundancia.

Ya sabemos todos la historia de que antaño para forzar la fermentación se calentaba el mosto, o que la propia fermentación tumultuosa parece que el mosto está en ebullición o hirviendo (fermentación viene del latín fervere, hervir), que para calentarse se calentaba el vino como si se tratase de una cocción (y hay que ver esa acepción), que se sigue calentando el vino en algunas regiones frías del mundo y lo llaman glühwine (vino ardiente), que se hacen vinos hipocráticos o hipocrás cociendo vino con cosas… Pues sí. Todo eso ya lo sabemos, pero nadie llama caldo al vino en otro idioma.

Existen muchos trucos para no tener que repetir la palabra vino en un escrito sin tener que caer en la sopa. Seguramente, si entre todos nos esforzamos un poquito por no usar esa acepción, la RAE acabe por comprender, si es que quiere comprenderlo, que el vino, no es caldo.

Publicado en VINETUR.COM

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