Para muchos, comprar vino se ha convertido en secundario y, como casi todos, se acude a las grandes superficies para comprar todo en un único desplazamiento

comprar_vino_supermercado

Una pandemia como la que estamos viviendo nos obliga a cambiar hábitos de consumo y costumbres. Estos hábitos son los que hacen girar la economía y proporcionan ingresos a pequeñas empresas especializadas. El mundo del vino no es una excepción.

Muchas de las personas dedicadas o vinculadas al mundo del vino están en ERTE o sin trabajo. Todas estas personas tienen familias. El vino parece que se ha convertido en un artículo de lujo. Pero hacer vino para muchos no es un lujo. Es un medio de vida. Los agricultores deben seguir trabajando. Las bodegas deben seguir trabajando. El sector debe seguir trabajando.

Esto es solo un preámbulo ya que la esencia de esta publicación no es otra que la de concienciarnos y solidarizarnos con las pequeñas tiendas que se dedican a la gastronomía especializada, entre lo cual incluyo el vino. Como he nombrado en el enunciado, muchos de nosotros compramos en una gran superficie y olvidamos el pequeño comercio que, normalmente ofrece cosas más caras, es verdad. Pero casi siempre de mucha más calidad y con un trato muy personalizado.

Vamos a un hipermercado para comprarlo todo de una vez y así no ponernos en riesgo, cuando en realidad, estamos en contacto con muchas más personas en una gran superficie que una de cerca de casa que, además, casi no requiere desplazamiento en vehículo y los señores policías y militares que están en nuestras calles (que también tiene familia) se ven obligados a para nuestro coche para preguntar dónde vamos. No sé yo si el riesgo de contagio es menor.

Pero lo peor, es que, si no ayudamos a las pequeñas tiendas con compras, el pobre será más pobre y el rico más rico. Si a esto añadimos que en ciertas superficies se están quitando de encima remesas de vino que estaban estancadas, pues mejor que mejor.

Es cierto que el daño irreparable a la economía es un hecho que debemos asumir y no ser ni pesimistas ni optimistas. Solo realistas. Aplaudimos cada día en señal de gesto de agradecimiento a todos los que luchan mientras nos quedamos en casa. Nosotros también podemos convertirnos en luchadores y defensores de aquellos que en estos momentos también nos necesitan.

Las gracias son infinitas y serán eternas. Hasta que nos olvidemos.

Publicado en VINETUR.COM

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