Vino blanco bien fresquito, espumosos, cerveza fría, combinados con hielo…pero no todo es frío

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Aunque no sea lo más ortodoxo (o sí), los maridajes con bebidas calientes existen y además son más que interesantes. Como sabéis, además de la afinidad y el contraste, existen más parámetros a la hora de experimentar con los maridajes tales como las texturas, las densidades o las temperaturas, también.

Quizás una de las bebidas calientes que primero se nos ocurra es el café. Y ahora el primer maridaje que se nos ocurre es un café con leche con madalenas porque casi siempre asociamos el café a comidas dulces. Pues bueno. ¿Pero y si te digo un café con leche (caliente, claro) con una ensalada caprese? ¿O una moussaka de berenjena con carne de cordero y un buen café Blue Mountain sin azúcar? Pues te invito a que lo pruebes. Y luego, me cuentas. Prueba varios tipos de café en cuanto a variedad, procedencia o método de infusionado y verás lo amplio que puede resultar.

Resultado de imagen de café

Y ahora que hemos nombrado la palabra “infusionado”, la asociación más clara que nos viene a la cabeza es el té. Aunque no estemos demasiado acostumbrados a asociar el té con una comida salada, su amplio abanico de notas gustativas y olfativas lo convierten en un gran aliado en muchas comidas, si necesidad de que sean precisamente dulces o postres. El maridaje con té es muy amplio y las opciones amplísimas. Prueba un té verde con verduritas o con platos de pollo. El té negro va muy bien con pescados ahumados. Un queso azul encaja muy bien con un Tie Kuan Ying.

Si lo que buscamos es comernos una carne roja y contundente. Un asado con fuerza o un guiso de esos largos, tenemos una opción para contarte que a veces deja un poco asombrado: el vermuth caliente. Esta tendencia, aunque no muy conocida, ofrece una enorme gama de posibilidades por su rico amplio abanico de aromas a especias y botánicos. Es una autentica delicia el poder disfrutar de una experiencia así, sobre todo porque te ayuda a descubrir nuevas sensaciones gustativas y completas que no hubieses nunca imaginado.

Un maridaje típico (aunque no lo llamemos así) es un chocolate con churros o un cacao caliente acompañando una tarta de manzana. Esto también es un maridaje. Normalmente (un clásico) nos tomamos un coulant de chocolate caliente y lo maridamos con un Pedro Ximenez fresquito. Hagámoslo al revés. Postre frío, bebida caliente. Ahora, piensa en un postre en el que te estás tomando una crema inglesa fría con un sorbete de naranja y lo acompañas con un chocolate caliente tras tomar un poco del sorbete helado con crema.

Una de las cosas más maravillosas del mundo del maridaje es experimentar. No te pongas barreras. Experimenta, en caliente.

Publicado en VINETUR.COM

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