La verdad es que regalar vino mola bastante más que regalar unos calcetines, un pijama de felpa o una corbata, sin olvidar la botellita de colonia

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Desde hace unos años, regalar vinos o destilados como detalle en navidad o en otras épocas, se ha vuelto un hábito aceptado e instaurado de tal manera que muchas tiendas especializadas viven más del regalo que del consumo del comprador.

Antes de elegir que regalar, estaría bien conocer si la persona que va a recibir la botella le gusta beber y así evitamos que nos la tire a la cabeza o la acabe almacenando en el garaje o regalándola a una tercera persona. Si ya tenemos este dato, vamos a ver por donde tiramos para acertar.

Algunas preguntas indirectas en diversos momentos, días o meses incluso pueden pasar un tanto desapercibidas fuera de contexto y servir de guía para acertar en la elección. Ahora, tenemos que ver el presupuesto destinado ya que debe ser justo y no sobrepasarse si no va a apreciarlo y corto si ya estamos ante una persona conocedora.

Por ejemplo, quieres quedar bien con un cliente que sabes que le gusta el champagne y lo suele beber a menudo. La elección debe ser acorde al nivel de impresión que precises con el mismo. Si es un cliente muy interesante y agradecido, no compres un champagne de 25 €. Deberás estirarte un poco y irnos a alguna de esas Maison consagradas, como un Cristal de Roederer o a algún pequeño Vigneron poco conocido pero muy singular, como el Blanc de Blancs de Francis Boulard. Ambas cosas que no solo sea un argumento al entregarlo ya que en internet está toda la información. No infles. Al contrario, réstale importancia.

Quieres regalar vino a una persona que se está iniciando en el mundo del vino y en especial, de los blancos. Pues quizás nos podríamos ir a un Atlantis de Vintae, una fresca Treixadura de Ribeiro o a una garnacha blanca de Terra Alta como el Ilercavonia de Altavins.

Si vamos a regalar un vino a papa o a alguien que sabes que es más “de carne” y le gustan los vinos tintos podemos jugar a que pruebe vinos menos convencionales y conocidos. Si por ejemplo elegimos un Ribera del Duero, una magnífica elección podría ser el 14 meses de Monteabellón, que se sale de los estereotipados de la denominación y con una excelente calidad precio. Si quieres regalar un vino en mayúsculas y que sea singular, puedes elegir un Priorat con un patrón de coupage único utilizado en cada añada con el mismo porcentaje, el Clos de l’Obac. Nos encontramos ante una joya de la enología que no sale de bodega sin estar en óptimas condiciones, aunque para ello tengan que pasar años.

Cada ocasión, cada persona, cada momento puede tener uno o varios vinos adecuados. Acertar o no, también depende de muchos factores, lo que si podemos afirmar con rotundidad es que recibir o entregar como regalo una botella de vino es sinónimo de magia y alma.

Publicado en VINETUR.COM

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