O, dicho de otra manera, espumosos andaluces. Lo cierto es que son poco conocidos, pero como Teruel, también existen. Demos un paseo en calesa, con música de guitarra española y raíces andaluzas

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Como ya os he contado en varias ocasiones el Champagne es francés, y el Cava es español. Aunque hay gente que se empecine en decir que el Cava es solo catalán o al revés, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Cava aglutina otras zonas aparte de Cataluña (donde se elaboran autenticas joyas) y que comprenden zonas tales como la Comunidad Valenciana, Aragón, Extremadura, Navarra, Rioja o Castilla y León.

En la misma Cataluña, además, podemos encontrar Classic Penedes o Corpinnat, y también otras zonas donde se producen vinos espumosos de excelente calidad.

Pero los vinos espumosos se elaboran en muchos más sitios, con más o menos éxito, es cierto, pero, haberlos, haylos. En La Mancha, en Canarias, en Madrid en Galicia y también, en Andalucía.

Si nos vamos a Jerez, por ejemplo, los vinos espumosos se elaboran desde hace más de 150 años, pero sin demasiado éxito todo hay que decir. Lo cierto es que ha sido una zona muy visitada por especialistas de champagne por dos cosas: el sistema de criaderas y soleras y los vinos generosos como base y otra cosa menos conocida pero no menos importante como es el tipo de tierra con notables parecidos entre “la craie” y la albariza.

Obviamente, el método más utilizado para elaborar los espumosos andaluces es el tradicional o champegnoise. En lo que se refiere a las variedades, aquí el tema se amplía considerablemente. Una de las primeras zonas en ponerse las pilas con el tema burbujas no fue Jerez, sino Huelva y fue precisamente allí donde se embotella el primer Brut Nature, el de Raigal y la Virgen del Rocío elaborado con la variedad Zalema.

Si nos fuésemos hacia Almería podríamos tomar por ejemplo un Coniní elaborado con Macabeo y Chardonnay, un coupage más habitual entre espumosos como el cava.

En Cádiz, y como no podía ser de otra manera, han elaborado espumosos con la variedad Palomino propia del Marco de Jerez y que una bodega como la de Barbadillo en Sanlúcar de Barrameda embotella con el nombre de Beta.

En Granada una de sus bodegas, en la Alpujarra, Barranco Oscuro elabora un Brut Nature con una variedad autóctona llamada Vigiriega, y que nos puede recordar a la variedad Canaria.

En Jaén, y elaborado con Jaén Blanca, hacen un semi-seco (que ya me parece muy bien) bajo el nombre de Matahermosa. Y para acabar por ejemplo en Sevilla, podemos encontrar un Gran Reserva Familiar de larga crianza hecho con la variedad Garrido Fino. Fijaros como cada zona trabaja con sus uvas autóctonas principalmente para llenar de burbujas nuestras mesas con aires de Andalucía.

Publicado en VINETUR.COM

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