Estamos bombardeados de noticias que hablan de lo mal que se paga la uva en España. Sin embargo, el precio del vino no se ha movido demasiado a la baja. ¿Cuáles con los parámetros que hacen que el precio del vino sea el que es?

campalñas

Los cálculos a veces no son tan fáciles de definir. Estamos leyendo y escuchando en noticiarios que la uva se está pagando a 30 céntimos el kilo, incluso, los que dicen que dignifican el trabajo del agricultor la pagan a 50 o 60 céntimos. Vaya derroche. Sobre todo, teniendo en cuenta que luego la botella cuesta 60 euros.

No siempre se sabe que existe detrás del precio de una botella de vino. Los parámetros son varios y en algunos casos complejos. La primera culpabilidad se le suele atribuir al distribuidor, sin saber que la distribución tiene mucho más que ver con el marketing que con cargar palets de vino y llevarlos de aquí a allá.

La distribución del vino es uno de los parámetros que mas influye en su precio final

Los canales de distribución son muy tenidos en cuenta por los bodegueros que tienen que romperse la cabeza en como sacar los miles de botellas de su bodega. El mercado es grande y no solo las distribuidoras están en juego, sino que el mercado online juega un papel importante. En los dos casos nombrados, la logística de entrega marca muchas veces el precio final del vino.

Los plazos de entrega implican que el vino cueste más o menos dinero por su coste de transporte. Si a esto además añadimos los mínimos que tienes que comprar, las cosas cambian ostensiblemente. Si compras 20 cajas de un vino te cuesta y si compras una botella te cuesta otra cosa. Si vas a buscarla cuesta una cosa, si te la traen a casa cuesta otra. Y si además te la tomas en un restaurante, dependiendo del precio medio y del servicio, la misma botella cuesta otra cosa.

Según las últimas noticias, el kilo de uvas se vende a 30 céntimos, frente a los 60 euros que puede llegar a costar la botella de vino

Otros elementos como el prestigio y la calidad también se tienen en cuenta a la hora de fijar el precio

Aquí solo hemos visto una pincelada rápida de lo que pasa, pero hay más cosas. Por ejemplo, todo lo que tiene que ver con el bodeguero, me explico. El precio de salida del vino puede escandallarse al céntimo, pero después existe un plus que es abstracto y que no es cuantificable. Solo está en manos del bodeguero que ese precio de salida sea mayor o menor en función del valor añadido por el mismo, los críticos y los marchantes. ¿Cómo se cuantifica eso?

El bodeguero puede influir en el precio de mercado del vino, dependiendo no solo de su calidad, sino también de su prestigio y del tipo de botella, etiqueta o empaque

A todo esto, debemos añadir los elementos de calidad y visuales: el tipo de botella, corcho, etiqueta, caja, estuche, etcétera. Y, además, a esto también le añadimos la parte dedicada a la publicidad en diferentes medios o en agencias de comunicación.

Fijaros que de esos 30 céntimos de los que partimos al principio, y hasta llegar a los 60 euros de la botella final, vemos muchos pasos en los que parámetros múltiples han ido encareciendo todo. No veo a ningún agricultor con un Porsche.

Publicado en THELUXONOMIST.ES

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