Sin lugar a dudas, el agua es el elemento líquido por excelencia para quitar la sed y refrescarse. La cantidad de marcas es innumerable y los tipos de obtención, también. El agua con gas supone un fantástico refresco y que, además de hidratarnos, puede acompañar infinidad de platos dependiendo del tipo. Descubrámoslo.

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Allá por 2006, se impuso la moda de las cartas de agua en los restaurantes. Una tendencia que nos llevó involuntariamente al conocimiento de que hay aguas más allá de las que tienen o no tienen gas.  Supimos entonces de los diversos métodos de obtención, procedencias, propiedades y otros aspectos snobs sobre quién bebe una u otra marca y la convierte en supercool. Saber qué contienen las bebidas gasificadas refrescantes azucaradas y sus escasos o nulos beneficios, ha hecho que el agua con gas sea una opción, especialmente en verano. Si además añadimos el nuevo impuesto para este tipo de bebidas, con más motivos podemos pasarnos esta opción saludable.

Y es que el agua con gas no contiene calorías y además genera una sensación de saciedad mayor que el agua sin gas. La cantidad de sodio, magnesio y otros minerales que contiene, marcan el sabor de las diferentes aguas que podemos encontrar en el mercado. El carbónico puede ser de origen natural o añadido, lo que también determina la elección del consumidor de aguas gasificadas.

Probablemente, Vichy Catalan sea una de las aguas más consumidas en España, tanto por nosotros como por nuestros visitantes extranjeros. Ahora, además, las empresas de agua han “saborizado” sus productos y la gama se amplía considerablemente.

Perrier sea a nivel mundial junto con San Pellegrino las aguas con gas más consumidas (o con más “nombre” en el mercado). Estas aguas con gas, francesa e italiana, son consumidas por personas de todo el mundo y no solo de Europa. Curiosamente en España tan solo el 10% del agua mineral embotellada es con gas. Pero si nos olvidamos de las marcas o diseños de botellas y nos vamos a cuándo y cómo maridarlas con comida, las procedencias y tipos de obtención, así como su composición mineral son esenciales para un buen ensamblaje. Por supuesto, el elemento carbónico se convierte en básico ya que es un elemento conductor de los sabores.

El agua con gas de origen volcánico y ligeramente salada combina muy bien con mariscos y pescados, así como con ensaladas ácidas. Una de ellas es la Magma de Cabreiroá. El agua de mineralización muy alta, las denominadas metálicas, acompañan carnes rojas o quesos fuertes., como la Wattwiller. Las aguas de glaciar suelen ser más débiles y acompañan bien a frutas y postres no muy dulces como la Voss. Chocolateros suizos afirman que el mejor maridaje para un buen chocolate es el agua con gas de carbónico ligero como por ejemplo una Vilajuiga.

Publicado en THELUXONOMIST.ES

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