Las Torres Augusti, en el Municipio de Catoira, custodian y sirven de inspiración para dar nombre al vino protagonista de estas líneas: Castellum Augusti

AUGUSTI

Y sí. Es otro albariño. Es el albariño que nace de las gentes que no se resignan al hacer vino de calidad sin estar dentro de las Denominaciones de Origen de Galicia que hacen de ésta variedad una uva reina.

Así lo cuento ya que la pequeña bodega de José Manuel Bandin, Torres Augusti, está incardinada dentro de la Indicación Geográfica Protegida Viños da Terra de Barbanza e Iria. Sus vinos están elaborados con uvas producidas en la zona vitícola de la Ribera de la Ría de Arosa.

La zona comprende los términos municipales de Catoira, Valga, Puentecesures, Padrón, Dodro, Rianjo, Boiro, A Pobra, Riveira y varias parroquias de Puerto del Son y Lousame. Todos ellos situados en las provincias de La Coruña y Pontevedra, en España.

El castillo de Torres Agustí.

Las variedades de Torres Augusti

Una vez situados geográficamente hablando, nos quedamos en una de esas pequeñas localidades: Valga, en Pontevedra. Allí se viene trabajando la uva albariño desde hace generaciones en pequeñas parcelas y en una modesta bodega.

Otras variedades como la caiño, la treixadura o el godello, comparten terruño en un paraje bañado por las aguas del rio Ulla, defendido a la altura de Catoira por las Torres del Oeste o Torres Augusti.

Recreación de "los ataques vikingos", que se celebra en la zona.

El camino hacia un vino propio

Tal y como he comentado al principio, éstas han sido elegidas como nombre por su carga histórica y es defendida cada año por sus gentes de los “ataques vikingos” y en honor a su importancia para la cultura gallega.

Pero volvamos al vino y no nos vayamos a desviar de rumbo. Las seis parcelas (de solo 1,5 hectáreas) de la propiedad familiar en las que crecen las albariño con las que se elabora, servían hasta hace poco, solo quince años atrás, para vender a otras bodegas y cooperativas.

Fue la decisión de José Manuel, para algunos sabia y para otros inconsciente, la de emprender el arduo camino de elaborar su propio vino, marcado por el respeto a la variedad, a la tierra, y sobre todo, a sus gentes.

La albariño es la gran protagonista

Un secreto bien guardado

Castellum Augusti es un albariño con 9 meses de crianza en acero inoxidable y con una producción que apenas alcanza las 9.000 botellas.

Pasar por alto esta pequeña bodega es más fácil que fijarse en ella, pero una vez pruebas el vino casi te alegras del anonimato. Y espero que esto no me lo tenga en cuenta su elaborador, ya que no es peyorativo, sino todo lo contrario.

Su color es dorado, brillante, cristalino y casi hipnótico en movimiento. Aromáticamente es generoso con las frutas de hueso como el melocotón y el albaricoque, acompañado de toques de hierba fresca.

En boca la acidez de la variedad destaca y le otorga amplitud y esa característica glicérica típica del albariño. Su sabor es elegante y como no, acompaña con mariscos, crustáceos y pescados de las costas gallegas.

Por lo menos, a mí, me parece un “castillo” digno de ser conquistado.

Publicado en UNBUENVINO.COM

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