Los títulos nobiliarios llenan con su nombre de rancio abolengo las etiquetas de muchos vinos en España.

xcarlos-falco-marques-de-grinon.jpg.pagespeed.ic.OMcv5mMS20
A muchos, el tema de los títulos nobiliarios les suena “demodé” pero no solamente siguen existiendo, sino que han sido durante mucho tiempo (y siguen siéndolo) referentes en el mundo del vino. Y si no, hagamos un repaso.
Fue Camilo Hurtado de Amézaga, VI Marqués de Riscal, el impulsor de la creación de las bodegas que llevan el nombre de los herederos de su marquesado. Esta bodega sigue siendo una de los grandes de La Rioja alavesa y aglutina un abanico de vinos muy amplio que nos lleva desde el gran clásico Marqués de Riscal Reserva al exclusivo Frank Gehry Selection. Los títulos no acaban en esta misma bodega por lo que no podemos olvidar el Barón de Chrel.
Pues tirando de Wikipedia, seguimos con el Marquesado de Murrieta, que es un título nobiliario español creado por el rey Amadeo I de Saboya, Rey de España el 20 de octubre de 1872 a favor de Luciano Murrieta Ortiz, un militar y viticultor español en reconocimiento a su labor en la obtención de vinos riojanos de calidad. Fue el fundador de las actuales bodegas Marqués de Murrieta en la finca YGAY (Logroño). A destacar el excepcional Castillo Ygay blanco.
Mucho más conocido (por las  revistas del corazón) en la actualidad es Carlos Falcó y Fernández de Córdoba, V Marqués de Griñón. La finca de Dominio de Valdepusa es propiedad de su familia desde 1292. Su carácter pionero tanto en la viña como en la bodega convierte a Dominio de Valdepusa en lugar de peregrinaje de expertos y críticos vinícolas de todo el mundo.
El brandy Gran Duque de Alba fue lanzado en el año 1945. Documentos en posesión de la familia Medina, actual propietaria de las Bodegas Williams & Humbert, hablan de que al agente de la bodega en Madrid le unía una gran amistad con Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, XVII Duque de Alba, (padre de la actual Duquesa de Alba) y ante el inminente lanzamiento de un exclusivo brandy le preguntó si podía bautizarlo con su nombre. Y así lo hizo.
Seguir con títulos nobiliarios y con nombres de vino no es difícil, pues entre señores feudales (con o sin título), castillos, condes, barones, marquesas, reinas, reyes, damas o caballeros, podemos llenar nuestra bodega y convertirla en nuestra propia corte donde el rey siempre es el de copas.
Publicado en THELUXONOMIST.ES

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s