¿Por qué nos cuesta más compartir un vino en nuestro día a día?

Entrevista de Carmen Fernández para VINETUR

En las situaciones más cotidianas compartimos una cerveza o un café y menos habitualmente un vino, ¿por qué?

No es necesario tener una cena o una comida especial para disfrutar de un vino, simplemente elegir la persona y la circunstancia adecuada.

Habitualmente nos enfrentamos a la decisión de escoger un vino según sea la ocasión social en la que tomamos parte: para una cena de negocios, para un encuentro romántico, para los amigos, para un pincho o para una comida con la familia… pero,

¿has pensado que en muchas ocasiones no se trata tanto de la circunstancia si no de la persona o personas con las que vas a disfrutar de ese vino?

Fiesta y vino

Cada uno de nosotros tenemos nuestras propias experiencias y bagaje, nuestros gustos y nuestra personalidad, elementos que deberíamos tener también en cuenta a la hora de elegir la bebida que vamos a compartir.

Bajo esta premisa le hemos propuesto a nuestro sumiller de cabecera, Javier Campo, el reto de que elija con qué tipo de vino disfrutaría en una serie de situaciones convencionales teniendo en cuenta el criterio de con quién las compartimos.

Nos encontramos en la calle con un antiguo compañero o amigo al que hace un montón que no vemos

Pues seguramente elegiría un vino amable, fácil y divertido. Un rosado por ejemplo. Probablemente un rosado de color vivo y alegre y con matices de tienda de chuches. Piruleta, palote, chupa chup kojac y toda esa gama de aromas y sabores que nos transportan un poco a la niñez. Por ejemplo, un Santa Digna Cabernet Sauvignon Rosé de Torres.

Bar vinos

Salimos a dar una vuelta con amigos o familia (hora del vermú)

Bueno. Este me lo has puesto fácil. Una manzanilla de Sanlúcar de Barrameda. Es muy habitual en esas horas que vas a “picar” algo antes de la comida pedir, aceitunas, o unas anchoas, o una variada de bivalvos en lata, o unos chipirones rebozados entre muchas otras opciones. Para todos ellos, encaja a la perfección la manzanilla por su acidez, su salinidad y su frescura. Por ejemplo una Pastora de Barbadillo, una manzanilla pasada maravillosa.

Afterwork con los compañeros del trabajo para hablar sobre la jornada laboral

Aquí buscaría una copa más tranquila. Me decantaría por un vino tinto de guarda. Un vino bien estructurado, de tanino amable, un punto goloso y con largo recuerdo en boca. El tema de la variedad no es vinculante, ya que nos podemos encontrar excelentes vinos de diversas variedades y procedencias. En la D.O. Almansa hay un vino elaborado con Tintorera, el Alaya Tierra. Es un buen ejemplo.

Salir de copas (de vino)

Salimos del cine de ver una peli de acción

Si tenemos un subidón de adrenalina, podemos hacer dos cosas: seguir arriba o buscar la calma. Depende del estado de ánimo en ambos casos podemos elegir un vino dulce que parece que están relegados al postre cuando no es necesariamente así. Podemos elegir una mistela, es decir, un vino al que se le ha añadido un alcohol vínico (y no tiene por qué ser de moscatel, que hay mucha gente que se lía con esto). Un Gamberrillo garnacha tinta de la Terra Alta puede ser una opción.

Pizza y vinos, con amigos

Nos vamos de fast food con los amigos (pizza, hamburguesa….)

Algo fácil y que guste un poco a todos. Un tinto joven o un roble es una buena opción. Tiene la fruta muy viva y no está disfrazado con una larga crianza por madera. Un punto goloso. No demasiado alcohólico. Fresco. Cumple muchas cualidades independientemente de la variedad o la zona. Una de ellas y bastante asociada al fast food es el precio acorde. Es decir, no son vinos caros (o no deberían serlo). Uno de los que últimamente he probado y me ha gustado mucho es el Mua de Meler en la DO Somontano.

Una noche de cine y palomitas en casa

Palomitas, peli y vino

Pues tanto si acabas de ver la película como si no, me decantaría por un buen Cava. Al estar en casa, acabarse la botella es fácil y los espumosos tienen ese punto que levanta la “chispa” y una sonrisa. Pero además, es que el cava marida muy bien con las palomitas. Haced la prueba: una bolsa de palomitas con mantequilla en el microondas y una botella de Imperial de Gramona en una cubitera.

Organizamos una barbacoa al aire libre

Las barbacoas suelen ir asociadas a carnes (aunque no siempre) pero si somos parte del “cocinado” y preparación soy partidario de dos vinos. Mientras cocinamos y preparamos todo, se charla, cuentas chistes y criticas se puede tomar un vino blanco que nos puede servir de aperitivo mientras se “pica” algo. Por ejemplo, un Pazo Baión de Rías Baixas. Como es un blanco con bastante estructura podemos seguir hasta llegar a la carne o cambiar a un tinto estructurado, con buena acidez para aguantar la grasa de la carne y crianza para añadir más matices. Un Almirez de Toro nos encaja muy bien con la barbacoa.

picnic amigos, campamento vinos

Salida de picnic de fin de semana, aprovechando el buen tiempo

Si nos imaginamos la estampa con el mantel a cuadros blanco y rojo, unos quesos, la ensaladilla rusa y el pincho de tortilla y la cesta de mimbre con dos copas, casi que se me viene a la cabeza una botella de vino blanco. Blancos jóvenes, frescos y fáciles de beber hay en todos sitios y a un precio muy asequible para todos los bolsillos. En cuanto a variedades, la oferta es muy amplia. Un Sauvignon Blanc de Javier Sanz es una buena opción.

Vamos a un concierto de música

Pues si no se cae en el calimotxo (que de verdad digo, que podría ser una opción) tomar vino en un concierto es complicado. Pienso que el vino no es una bebida de “durante” un concierto sino de antes o después. Los que se encuentran en zona VIP con palco propio y servicio, por favor que se beban unos magnum de Dom Perignon Rosé jajajaja.

Ahora en serio. Para un concierto tranquilo de esos de disfrutar me decantaria por un cava de larga crianza como el Exvite de Llopart o un tinto con personalidad como el As Caborcas. Si el concierto es mas movidito me iría a algo mas ligero como un frizzante de corte nuevo para los mas jovenes como el Vis a Vis por ejemplo.

Estamos de viaje o de excursión en otra ciudad

Sin duda el vino de la zona. Que como dice el refrán “el vino abre el camino“.

Publicado en VINETUR.COM

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